Este acto cumple una función esencial, evita la acumulación excesiva de aire en el tubo digestivo, ayuda a reducir la presïón abdominal y previene molestïas que pueden afêctar tanto a la digestión como a la respiración. Sucede de manera espontánea y natural, el cuerpo libera el aire que se acumula en el estómago y el esófago tras comer, beber o tragar saliva. Y, aunque pueda parecer un detalle sin mayor trascendencia, lo cierto es que se trata de una función fisiológica clave para mantener el bienestar digestivo.
Aunque pueda sonar sorprendente, existe una patología que bloquea este proceso, la disfunción cricofaríngea retrógrada. Este trastorno del esfínter esofágico superior impide la salida del aire y convierte un acto tan sencillo como eructar en algo imposible. Explica el doctor Raimundo Gutiérrez Fonseca, otorrinolaringólogo del Ruber Internacional Centro Médico Habana, que cuando el aire se queda atrapado.
Incapacidad total o muy limitada para erüctar. Presïón en el cuello o en el pecho. Ruidos de burbujeo en la garganta. Dôlor torácico no relacionado con el corazón. Hïnchazón constante. Dificultad para respirar con normalidad. Necesidad de suspirar de forma repetida. Molestïas al hablar o cantar, son los síntomas comunes.
“El diagnóstico se realiza en consulta con una exploración otorrinolaringológica especializada. En algunos casos, se apoyan estudios que permiten valorar el funcionamiento del esfínter. A partir de ahí, diseñamos una estrategia personalizada para cada paciente”, explica el especialista. Los expertos coinciden en un mensaje clave: vivir sin poder eructar no debería considerarse una rareza sin importancia, sino un problema médico real.
Con información de: Quirónsalud









