Nueva York atraviesa una de las olas de frío más intęnsas de las últimas décadas, con temperaturas que han llegado a ser más bajas que las registradas en algunas regiones de la Antártida. En plena ciudad, los termómetros descendieron hasta cerca de –16 °C, mientras que la sensación térmica cayó a niveles aún más extremos, producto de los fuęrtes vientos que acompañan este fenómeno invernal.

De acuerdo con reportes meteorológicos, el episodio es consecuencia del avance de una poderosa masa de aire ártico proveniente del norte de Canadá, que se ha extendido por gran parte del noreste de Estados Unidos. Esta situación ha generado advęrtencias por frío extremo para millones de personas, incluyendo áreas densamente pobladas como Nueva York y Filadelfia, donde las condiciones representan un rięsgø serio para la salud.

La comparación ha llamado la atención incluso de los expertos, ya que mientras algunas zonas de la Antártida registraban temperaturas cercanas a los –6 °C, Nueva York experimentaba valores notablemente inferiores. Este contraste pone en evidencia la magnitud y lo inusual del evento climático que azota a la región.

Las autoridades locales confirmaron la müęrtë de al menos 17 personas en la ciudad durante este periodo de frío extremo, de las cuales la mayoría fallëció por hipotermia. Ante este escenario, se activaron operativos especiales para proteger a la población más vulnerâble, incluyendo la apertura de centros de calefacción y refugios temporales para personas en situación de calle.

Aunque los pronósticos indican una mejora progresiva de las temperaturas en los próximos días, el fenómeno ya ha sido catalogado como uno de los más severos en más de veinte años. Las autoridades mantienen el llamado a extremar precauciones, evitar exposiciones prolongadas al aire libre y mantenerse atentos a los avisos oficiales hasta que la ola de frío comience a ceder.

Con información de: El Once

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