La Agencia Espacial de Misiones Tripuladas de China (AEMT) dio un paso decisivo en su programa de exploración lunar con el traslado de la sonda Chang’e-7 al centro espacial de Wenchang. Tras la llegada de todos los componentes al complejo ubicado en la isla de Hainan, el equipo de ingeniería ha iniciado formalmente la fase de pruebas y verificaciones técnicas.
El despegue de esta misión, considerada fundamental para la estrategia espacial de Beijing, está programado para la segunda mitad de 2026. El objetivo central de la Chang’e-7 es la exploración exhaustiva del polo sur de la Luna, una región de alto valor estratégico debido a la posible presencia de hielo en cráteres permanentemente sombreados.
A través de una compleja combinación de operaciones que incluyen órbita, descenso y desplazamiento en superficie, la sonda analizará los recursos naturales disponibles y probará tecnologías de vanguardia. Estas investigaciones son el paso previo necesario para la misión Chang’e-8, prevista para 2029, la cual buscará sentar las bases operativas para el establecimiento de una futura presencia humana permanente.
Este avance refuerza el liderazgo de China en la nueva carrera espacial, sumándose a hitos previos como el alunizaje en la cara oculta de la Luna y su exitosa misión a Marte. Mientras la Estación Espacial Internacional se encamina hacia su retiro en 2032, China consolida su infraestructura orbital con la estación Tiangong y proyecta su influencia hacia el satélite terrestre.
Con la Chang’e-7, el país asiático no solo busca descubrimientos científicos, sino también asegurar la viabilidad de misiones de larga duración mediante el uso de recursos lunares propios.
Con información de: EFE
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