Realizar actividad física en entornos naturales reduce significativamente los niveles de ëstrés, mejora el estado de ánimo y favorece una recuperación cardiovascular más rápida en comparación con ejercitarse en la ciudad o en espacios cerrados. Así lo demuestra un reciente estudio de las universidades de Copenhague y Verona.

Durante el experimento, 25 jóvenes caminaron durante una hora a ritmo constante (6 km/h) en tres escenarios distintos: un parque forestal, un recorrido urbano y una sala de entrenamiento cerrada. Los resultados, tanto psicológicos como fisiológicos, apuntan en la misma dirección: la naturaleza ofrece beneficios superiores y más duraderos.

Quienes caminaron en el bosque o en espacios verdes reportaron menos cansancio, mayor sensación de calma y un estado emocional más positivo. Además, su organismo respondió mejor: frecuencia cardíaca más estable y niveles más bajos de cortisol, la hormona del ëstrés.

La variabilidad de la frecuencia cardíaca un indicador confiable del equilibrio entre ëstrés y recuperación fue hasta un 30% mayor tras ejercitarse en la naturaleza frente al ejercicio bajo techo. Esta señal muestra que el cuerpo activa con más eficacia el sistema nervioso parasimpático, encargado de la relajación y la recuperación física.

Si bien los gimnasios ofrecen ventajas sociales como clases grupales o interacción casual, integrar al menos una sesión semanal al aire libre puede marcar una diferencia real en términos de salud integral. Caminar media hora en un parque, un bosque urbano o incluso en la playa puede tener efectos acumulativos positivos.

Con información de: El Tiempo

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