Un reciente análisis de las arquitecturas de sistemas solares, similar al nuestro, sugiere una probabilidad del 40 por ciento de que un «Planeta Nueve» aceche en los confines de nuestro propio sistema solar exterior.
El Planeta Nueve es descrito com una órbita ancha, con un semieje mayor que oscila entre 100 y 10,000 unidades astronómicas (UA), lo que lo sitúa mucho más allá del alcance de la mayoría de los discos de formación planetaria tradicionales.
La teoría es que este gigante helado influye en la distribución de objetos más allá de Neptuno, y su confirmación podría ofrecer una comprensión sin precedentes sobre la formación y la estructura de nuestro Sistema Solar.
La búsqueda de este elusivo cuerpo celeste ha sido un desafío, principalmente debido a su vasta distancia y su débil luminosidad, lo que dificulta su detección directa. Sin embargo, los investigadores han empleado simulaciones computacionales y el análisis de datos de observatorios infrarrojos como IRAS y AKARI, buscando objetos que se muevan lentamente en el firmamento.
La confirmación de la existencia del Planeta Nueve no solo llenaría el vacío dejado por la redefinición de Plutón, sino que también mejoraría drásticamente nuestra comprensión de la historia y la estructura de todo el Sistema Solar en sus etapas tempranas, según señalaron los investigadores.
Con información de: EuropaPress









