Investigaciones recientes han puesto en duda viejas ideas sobre el Tyrannosaurus rex, tradicionalmente conocido como el “rey de los dinosaurios”. Un grupo de paleontólogos sostiene que estos gigantes carnívoros no solo vivieron mucho más tiempo de lo que se pensaba, sino que también coexistieron con otros parientes depredadores que antes se confundían con juveniles de T. rex.

Hasta hace poco, los científicos estimaban que un T. rex alcanzaba la adultez alrededor de los 25 años. Nuevos análisis de fósiles, basados en el estudio de los anillos de crecimiento de los huęsos, indican que estos depredadores gigantes podían tardar hasta 40 años en llegar a la madurez antes de alcanzar su tamaño máximo, que oscilaba en torno a varias toneladas. Este crecimiento más lento sugiere una vida más larga y etapas juveniles extendidas en comparación con lo que se había asumido tradicionalmente.

Pero el replanteamiento no termina ahí. Un estudio basado en un esqueleto excepcionalmente bien conservado, conocido popularmente como parte de los “Dueling Dinosaurs”, ha mostrado que ciertos fósiles que anteriormente se atribuían a T. rex juveniles pertenecen en realidad a una especie distinta llamada Nanotyrannus. Este dinosaurio más pequeño y ágil, con características anatómicas propias, como un cráneo y proporciones del cuerpo diferentes, no era un joven T. rex, sino un predador plenamente desarrollado con su propio lugar.

La confirmación de Nanotyrannus como una especie separada tiene implicaciones profundas para la paleontología: sugiere que múltiples especies de tiranosaurios compartían hábitats en el periodo final del Cretácico, mostrando una diversidad de depredadores mayor a la que se había imaginado. Esto abre nuevas preguntas sobre cómo estos gigantescos carnívoros competían, interactuaban y compartían recursos en sus ecosistemas.

En conjunto, estos hallazgos están reconfigurando la narrativa clásica sobre el “rey de los dinosaurios”: no solo vivió más tiempo, sino que T. rex podría no haber sido el único tiranosaurio dominante en su mundo, y su biología y ecología eran más complejas de lo que los libros de texto hasta ahora describían.

Con información de: Clarín

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