​Los usuarios de la operadora O2 están celebrando por todo lo alto tras el impresionante cambio en su oferta comercial. La empresa —que es la marca de telefonía móvil e internet que el gigante Telefónica (la misma casa matriz de Movistar en Venezuela) opera en Europa— anunció que su servicio O2 Cloud, que anteriormente ofrecía 1 TB de espacio digital, ahora multiplica esa capacidad por diez para otorgar un total de 10 TB de almacenamiento completamente gratis e incluido en el plan. Esta descomunal ampliación representa una jugada contundente frente al espacio que dan por defecto las plataformas tradicionales del mercado.

​Con este movimiento, la compañía prácticamente deja por fuera a los grandes gigantes de la tecnología, conocidos como las Big Tech. Mientras que Google apenas ofrece 15 GB de almacenamiento gratuito al abrir una cuenta, y empresas como Apple o Microsoft se quedan rezagadas con tan solo 5 GB, O2 rømpe los esquemas con una cifra que parece un verdadero regalo. Aunque es entendible que las grandes tecnológicas sean tacañas debido a la infraestructura colosal que requerirían sus centros de datos para atender a miles de millones de clientes, la realidad es que sus servicios pagos —como Google One o iCloud+— se han transformado en «multiservicios» que mezclan el espacio con herramientas de productividad, seguridad e inteligencia artificial. Sin embargo, para el usuario común que solo busca mantener a salvo sus fotos y copias de seguridad con costosas suscripciones mensuales, la propuesta de O2 surge como una alternativa extraordinaria al conseguir lo mismo sin pagar extra.

​A pesar de las ventajas, la oferta viene con ciertas condiciones que el usuario debe tener en cuenta. Al no existir una cláusula de permanencia con O2, si el cliente decide mudarse a otra operadora telefónica perderá automáticamente el acceso a O2 Cloud. En ese escenario, la compañía otorga un plazo de 30 días para descargar todos los archivos antes de eliminarlos definitivamente; un proceso que deberá realizarse de forma manual (como guardarlos en un disco duro externo) debido a que la plataforma no cuenta con herramientas específicas que faciliten una «migración» directa hacia otras nubes.

​Finalmente, la operadora mantiene términos de uso y políticas de privacidad habituales para este tipo de industria tecnológica. O2 aclara en sus cláusulas que subcontrata a proveedores de confianza para la gestión de ciertas funciones, los cuales pueden estar ubicados fuera del Espacio Económico Europeo y manejar datos como localización o estadísticas de uso bajo estrictas obligaciones de confidencialidad legal. No obstante, para tranquilidad de los clientes, la empresa enfatiza de forma explícita que no tendrá ningún tipo de acceso a los contenidos personales alojados en O2 Cloud, ni posee la obligación de controlar o revisar el material que los usuarios guarden en sus cuentas.

Con información de Xataka

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