Un grupo de investigadores en Estados Unidos dio un paso clave en el desarrollo de la visión artificial al crear una pupila fabricada con metal líquido capaz de ajustarse automáticamente a los cambios de iluminación, replicando con gran precisión el comportamiento del ojo humano.

El sistema se basa en una aleación de indio y galio que permanece en estado líquido a temperatura ambiente. Al recibir estímulos eléctricos, este material modifica su forma, permitiendo que la pupila se contraiga o se expanda según la intensidad de la luz. De este modo, regula de forma física la cantidad de luz que entra, sin depender exclusivamente de procesos digitales posteriores.

A diferencia de las cámaras convencionales, que corrigen la exposición mediante software, esta tecnología actúa desde el momento en que la imagen es captada. Esto no solo mejora la calidad visual en entornos con cambios bruscos de iluminación, sino que también reduce el consumo energético, un factor clave para dispositivos autónomos.

El prototipo incorpora además una retina artificial curva, inspirada en la anatomía humana, que amplía el campo de visión hasta más de 100 grados. Esta característica permite captar imágenes más naturales y detalladas sin recurrir a múltiples lentes ni sistemas complejos de corrección óptica.

Los científicos señalan que este avance podría transformar áreas como la robótica, los vehículos autónomos y los sistemas de vigilancia inteligente, al dotarlos de una visión más eficiente, adaptable y cercana a la percepción humana. La pupila de metal líquido no solo observa, sino que reacciona, marcando un nuevo capítulo en la evolución de la tecnología visual.

Con información de AS

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