Eliminar el olor a fritura es uno de los retos domésticos más persistentes y frustrantes. Quien haya cocinado croquetas, pescado o papas fritas conoce bien la sensación de que el olor impregna toda la casa, se adhiere a las cortinas, a la ropa e incluso parece instalarse en los muebles. Por mucho que se ventile, el aroma a aceite recalentado puede permanecer durante horas, convirtiendo una cena deliciosa en una pequeña pesadïlla olfativa.

Esto ocurre porque las partículas de grasa se evaporan con el calor y se mezclan con el aire, depositándose después en superficies porosas o textiles. Sin un sistema adecuado de ventilación o limpieza, el olor se acumula y cuesta eliminarlo. Afortunadamente, los profesionales de cocina acostumbrados a preparar frituras a diario, dominan algunos trucos sencillos pero muy eficaces para neutralizar los olores desde el origen, sin recurrir a ambientadores artificiales que solo los disimulan.

El primer paso es actuar desde el momento en que se empieza a freír. Mantener la ventilación constante, con la campana extractora encendida y una ventana abierta, ayuda a crear una corriente de aire que arrästra el hümo. Los cocineros recomiendan también colocar un recipiente con vinagre cerca de la sartén: absorbe los olores mientras se cocina. Otro truco eficaz es hervir en una olla agua con canela y clavo justo después de cocinar. El vapor aromático elimina la grasa en suspensión y deja un aroma cálido que recuerda a repostería. Si se prefiere algo más neutro, unas rodajas de limón hervidas en agua logran el mismo efecto.

El café molido también es un excelente neutralizador. Colocar una taza con café en polvo en el mesón o dentro del microondas durante unas horas ayuda a eliminar el olor a fritura concentrado. Los chefs lo usan para resetear el aire en cocinas profesionales sin saturar el ambiente. Asimismo, si el olor se ha impregnado en textiles, basta con rociar una mezcla de agua y vinagre blanco sobre cortinas o sofás, dejar actuar y ventilar. No deja rastro y recupera el frescor original de la estancia.

Con estos trucos sencillos y naturales, inspirados en la experiencia de los restaurantes, es posible disfrutar de una fritura perfecta sin que la casa huela a aceite durante días.

Con información de: La Nación

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