En estas fiestas, el asado sigue estando en el centro de muchas mesas, pero cada vez más cocineros buscan formas diferentes de resaltar la textura y el sabor de la carne sin recurrir a los condimentos tradicionales como el chimichurri o el ajo. Una alternativa que gana terreno entre quienes quieren sorprender en Navidad es el uso de salsa inglesa, un ingrediente simple que puede marcar una gran diferencia en la jugosidad del asado.
La salsa inglesa destaca por su equilibrio entre acidez y notas umami, aportadas por su mezcla de vinagre, melaza y especias. Cuando se aplica sobre los cortes antes de llevarlos a la parrilla, esta combinación contribuye a suavizar las fibras musculares y realzar el sabor natural de la carne sin taparlo, algo que no suele lograr el chimichurri tradicional.
Para obtener mejores resultados, los expertos en parrilla recomiendan pintar la carne con salsa inglesa entre 30 y 60 minutos antes de cocinarla, y salar justo antes o durante la cocción. Con apenas unas cucharadas es posible notar cómo la textura del corte se vuelve más tierna y jugosa, especialmente en piezas medianas o finas como el vacío, la entraña o los bifes.
Este enfoque no busca eliminar las costumbres de la parrilla, sino más bien actualizarlas con un detalle distinto. En lugar de acumular múltiples aderezos que compitan entre sí, la salsa inglesa ofrece una forma de potenciar la carne sin cubrirla, lo cual puede convertir un clásico de la Navidad en una experiencia culinaria renovada.
Así, en lugar de apegarse estrictamente a las tradiciones, muchos parrilleros están adoptando esta alternativa para hacer de la cena navideña un momento más especial y sorprendente. Con un ingrediente inesperado y una técnica sencilla, es posible conseguir una carne más tierna, sabrosa y lista para impresionar a toda la familia en la noche más celebrada del año.
Con información de: TN









