Estamos rodeadas de estímulos constantes. Desde los mensajes al teléfono móvil hasta las notificaciones de las redes sociales pasando por los anuncios de series o los correos electrónicos, el bombardeo de información que recibimos cada día desde primera hora nos impide enfocar la atención y nos aleja de lo que realmente importa para nuestro bienestar personal.

A esos estímulos hay que sumar nuestros propios pensamientos y preocupaciones. Todo ello genera un estrés y provoca una especie de niebla mental que hace que sea complicado concentrarse. Sin embargo, existe una herramienta sencilla y poderosa que te ayudará a empezar el día con más claridad. Nos referimos a las páginas matutinas. Son una técnica definida y explicada por la autora y profesora estadounidense Julia Cameron en su libro El camino del artista, publicado en 1992. Consiste en escribir tres páginas cada mañana a primera hora desde el flujo de conciencia. Esto significa que no hay que pensar lo que apuntemos en el papel, sino simplemente plasmar todo aquello que se nos pasa por la mente.

«En esas páginas depositas todo lo que pase por tu cabeza, sin ningún filtro. Esa es la clave. No hay que intentar tener una buena ortografía, ser creativa o hacer que quede bonito. Se trata simplemente de escribir», explica Itziar Azpiazu, psicóloga sanitaria y psicoterapeuta. La experta añade que lo importante es ser constante en este hábito y hacerlo todos los días. Escribir tres páginas nada más levantarte ayuda a vaciar la mente de pensamientos repetitivos, preocupaciones o ruido mental acumulado. «Te sirve para desahogarte si estás preocupada o, si tienes algo en la cabeza que te perturba, puedes soltarlo», cuenta Itziar Azpiazu.

Al plasmarlo en papel, te liberas de cargas invisibles y conectas contigo misma desde el primer momento del día. Se trata de un espacio íntimo de claridad, donde puedes escucharte sin distracciones y sin prejuicios. De esta forma, se comienza la jornada más enfocada, ligera y en equilibrio interior. Has este hábito a primera hora: escribe tus páginas justo al despertar, antes de que las distracciones del día comiencen. Así tu mente estará fresca y podrás vaciar los pensamientos que te rondan sin interrupciones.

No pienses: deja fluir lo que venga a tu mente sin juzgar ni corregir. La idea es escribir sin filtro, sin importar si lo que escribes tiene sentido o no. Esto libera tu mente y abre espacio para la creatividad. Llega a tres páginas: no importa lo que escribas, pero sí la cantidad. Escribe a mano: conecta más con tus emociones y pensamientos, haciendo el proceso más auténtico y efectivo.

Con información de: Vogue España

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