Ese olorcito a ajo, mantequilla y pan tostado es una invitación directa a la felicidad. El pan de ajo es una preparación simple que transforma cualquier comida en algo especial. Es el acompañante perfecto para pastas y el rey de las picadas. Preparar un buen pan de ajo casero, sabroso y crocante es increíblemente fácil, rápido y el resultado es infinitamente superior a cualquier versión de supermercado. El pan de ajo con queso es, posiblemente, el más popular. El queso derretido y dorado añade una capa de sabor y una textura irresistible que lo convierte en un plato principal por derecho propio.

Ingredientes para 25 unidades:

  • 1 Pan baguette o barra rústica de miga firme y buena corteza.
  • Mantequilla sin sal atemperada 65 g.
  • Aceite de oliva virgen extra 30 ml.
  • Ralladura de limón 1 g.
  • Ajo granulado 4 g.
  • Diente de ajo 3.
  • Pimienta negra molida.
  • Queso Parmesano opcional.
  • Sal gruesa o en escamas.
  • Perejil fresco

Ingredientes extra: 150 g de queso mozzarella rallado (o una mezcla de varios quesos).

RRSS

Preparación:

Precalentar el horno a 180ºC y preparar una bandeja cubriéndola con papel sulfurizado. Procurar que la mantequilla esté a temperatura ambiente, con una textura blanda. Lavar y secar bien el limón. Pelar los dientes de ajo y picarlos muy finos. Cortar la barra de pan en rebanadas de aproximadamente un dedo de grosor. Disponer la mantequilla ablandada en un cuenco y añadir el aceite de oliva, la ralladura de limón, los dientes de ajo picados, un golpe de pimienta negra, el ajo granulado, una pizca de sal gruesa y una cucharada de queso parmesano, si lo usamos. Mezclar todo muy bien hasta dejar una textura cremosa.

Untar cada rebanada de pan con la pasta cremosa usando un pincel de cocina, o un cuchillo de mantequilla. Distribuirlas sobre la bandeja preparada y hornear durante unos 12-15 minutos, hasta que se haya derretido la mantequilla y el pan esté bien dorado. Picar perejil y añadirlo antes de servir. Después de untar el pan con la crema de ajo, introducir el queso rallado entre las rebanadas. Se puede poner un poco más por encima antes del último horneado para que gratine bien.

El resultado es un pan de ajo espectacularmente delicioso y elástico. El truco es hacer cortes diagonales en el pan sin llegar a la base, como si fuera un acordeón. Esto crea “bolsillos” perfectos para rellenar generosamente con la mezcla de mantequilla y ajo. De esta manera, el calor del horno derrite la mantequilla, que se distribuye por todo el interior, mientras que la parte superior queda increíblemente crujiente.

Con información de: El Mundo

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