Finalmente dieron inicio al esperado Festival Internacional de Cine de Venecia en la 82ª edición del certamen italiano ha dado el pistoletazo de salida con un director de su casa, el artista Paolo Sorrentino ha presentado La grazia, su última película y la encargada de inaugurar el festival.

Escrita y dirigida por Sorrentino, La grazia está protagonizada por Toni Servillo, actor fet!che del cineasta. Servillo da vida a Mariano De Santis, un presidente que se encuentra en sus últimas semanas en el poder.

El director napolitano ha creado un político ficticio que nada tiene que ver con la realidad política actual y es donde reside la parte más interesante de este filme.

El director hizo comedia y burla de dos figuras políticas tremendamente polémicas con esas dos películas, pero La grazia da la vuelta a eso. En nuestra época, una en la que las democracias modernas de occidente tienen un mayor nivel de presidentes meme, Sorrentino presenta a un político que es todo lo contrario: el presidente de La grazia es un hombre tranquilo y un hombre bueno.

«Es un hombre que, desde luego, está alineado con los tiempos reales que vivimos ahora. Es un hombre que duda, es un hombre que sufre, que tiene una herida abierta y ha erigido su mandato sobre la paciencia, sobre el esperar», explica el crítico. «Hasta se meten con él porque le dicen que es un hombre incapaz de tomar decisiones en una época en la que las decisiones que se toman son muy arbitrarias, muy rápidas y muy locas. Él es paciente, un hombre que decide, de alguna forma, retrasar las cosas para así poder tomar la mejor decisión posible».

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