El Papa León XIV hizo un llamado contundente a la comunidad internacional para que el 80 aniversario de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki sirva como una advertencia solemne y universal. Durante su audiencia general, el pontífice instó a recordar la devastación de aquellos eventos como un recordatorio de los peligros inherentes a la guerra y, en particular, al uso de armäs nucleäres, en un momento en que las tensiones globales siguen escalando.
El Papa León XIV lamentó que el mundo actual se encuentre inmerso en «intensas tensiones y sangriëntos cønflictos», y subrayó la necesidad urgente de un cambio de mentalidad. El líder de la Iglesia Católica argumentó que la «falsa seguridad» que se deriva de la amënaza de destrucción mutua debe ser abandonada en favor de una nueva cultura.
En su discurso, el pontífice estadounidense no solo se centró en la diplomacia, sino que también dedicó un momento de profunda oración. Sus oraciones fueron ofrecidas por todas las víctïmas que sufrieron los efectos devastadores de las bombäs atómicas lanzadas sobre las ciudades japonesas en agosto de 1945. Recordó a aquellos que vivieron las consecuencias físicas, psicológicas y sociales de la tragedia, destacando la necesidad de empatía y compasión.
Con información de: El Universal









