La llegada al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas poco después de las diez y media de la mañana fue el arranque oficial de un viaje que durará hasta el 12 de junio y que incluye Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife. Es la primera visita apostólica de León XIV a España desde su elección como pontífice el 8 de mayo de 2025, y la primera de cualquier Papa al país en quince años, desde que Benedicto XVI estuvo en la Jornada Mundial de la Juventud de 2011.

Los reyes Felipe VI y Letizia recibieron al pontífice a pie de pista. Desde allí, el traslado al Palacio Real concentró a decenas de miles de personas en las calles del centro. Según los datos de la Delegación del Gobierno, unas 130.000 personas se agolparon entre el Palacio Real y la Nunciatura para ver pasar el papamóvil, que recorrió Plaza de España, la calle de la Princesa y la Plaza de Colón a velocidad reducida para permitir al papa saludar a los fieles.

AP

En su primera intervënción oficial en España, León XIV evitó los grandes titulares fáciles y optó por un tono reflexivo que no rehuyó los asuntos incómodos. Elogió la trayectoria histórica del país como espacio de encuentro entre culturas y religiones, citando la escuela de traductores de Alfonso X y ciudades como Córdoba y Toledo como ejemplos de convivencia. Luego, sin nombrar a nadie en concreto, lanzó un aviso directo: «Invito a todos, por amor a la verdad, a abąndonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia, para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad».

También agradeció a España su posición en los conflïctos internacionales. El programa del viaje incluye 21 actos en seis días y cuatro destinos, pero este primer discurso en el Palacio Real marcó ya el tono de lo que se espera: un Papa dispuesto a hablar de política internacional sin disimulo. Elogió el compromiso de España con el derecho internacional y el multilateralismo, en una referencia que muchos leyeron como un respaldo implícito a la posición española respecto a Gaza, Ucrania y la acogida de migrantes.

Felipe VI, por su parte, fue más explícito de lo habitual en lo referente a los abusos dentro de la Iglesia, subrayando la necesidad de reparación y apoyo a las víctimas, en la primera vez que el rey abordó el asunto de forma tan directa ante un pontífice. El Vaticano confirmó finalmente que León XIV se reunirá con víctimas de abusos sexuales cometidos por miembros de la Iglesia durante su estancia en España, aunque sin precisar fechas ni lugares, tras las críticas recibidas por la ausencia inicial de estos encuentros en la agenda oficial.

Con información de: EFE

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