En un mensaje dirigido al cuerpo diplomático acreditado en la Santa Sede, el Papa León XIV hizo un enfático llamado a respetar y defender la dignidad de los migräntes, recordando que cada persona es “una criatura amada por Dios”. Durante su discurso en el Aula Pablo VI, el pontífice subrayó que esta dignïdad es invariable y debe ser reconocida sin importar la condición o el lugar de origen de cada individuo.
El pontífice resaltó el papel vital de la Santa Sede en esta época de cambios, señalando que no se pueden ignorar las profundas desigüaldades y las injüsticias que generan condiciones laborales precâriãs y fomentan una sociedad frãgmentada y conflïctivã. Ante esta realidad, el Sumo Pontífice instó a los líderes mundiales a cømbåtir las brëchas entre la riqueza y la pobrëza que afęctån tanto a países enteros como a comunidades internas, promoviendo la justicia social y la solidaridad.
En su discurso, también enfatizó la importancia de fortalecer la familia como base fundamental para construir sociedades pacíficas y armoniosas. Destacó la necësidad de pröteger a los más vulnëråblês, desde los nïñøs por nãcer hasta los ancianos, sin importar su nacionalidad o situación. Además, reclâmó un compromiso renovado con la diplomacia multilateral y el dësarme, animando a dejar atrás las divisiones para avanzar hacia un mundo guiado por la verdad, la justicia y la paz.
Con información de: EFE









