Más allá del diseño o la estética, las rayas que vemos en muchas toallas, esas franjas lisas o texturizadas cerca de los bordes, cumplen un propósito clave que va más allá de la decoración.
Según especialistas en textiles, estas líneas refuerzan la estructura del tejido, previenen el desgaste por uso y lavados frecuentes, y hacen más fácil la identificación de las toallas, sobre todo en lugares como hoteles, spas o gimnasios.
El borde Dobby, con su tejido de pequeños bucles, aporta un toque de textura y mejora la absorción, mientras que el borde Cam, que es el más plano y sobrio, facilita su fabricación en masa y su durabilidad.
Así, lo que muchos pensaban que era solo un detalle visual, resulta ser un elemento funcional que combina practicidad, diseño y resistencia.
Con información de: Crónica









