El Parque Henr Pittier fue el primero en ser decretado como parque nacional, un ambiente en el que se combina una biodiversidad excepcional con paisajes impresionantes, ubicado entre el estado Aragua y parte del estado Carabobo, este pulmón vegetal de 107.800 hectáreas ofrece a los visitantes una experiencia inmersiva en la naturaleza.
En él se puede conseguir desde exuberantes selvas nubladas hasta paradisíacas playas del Caribe, consolidándose como un santuario para la vida silvestre y un paraíso para los amantes del ecoturismo.
El Henri Pittier es reconocido mundialmente por su asombrosa diversidad de aves, albergando más de 500 especies, lo que representa el 43% de la avifauna venezolana y el 6.5% del total global. Esta característica lo convierte en un punto de interés crucial para la observación de aves, especialmente en el Paso de Portachuelo, un corredor migratorio vital.
Además de su riqueza aviar, el parque protege una vasta gama de ecosistemas que incluyen manglares, sabanas, bosques secos y húmedos, y una flora endémica de la Cordillera de la Costa, con especies únicas como el árbol «niño» o «cucharón”.
Sus nueve ríos principales dan origen a pozos y saltos de agua cristalina, ideales para el esparcimiento, mientras que también cuenta con las famosas playas de Choroní, Chuao, Cata y Cuyagua, algunas accesibles por carretera y otras solo por mar.
Los aficionados al senderismo pueden explorar densos bosques, mientras que las antiguas haciendas cacaoteras, como las de Chuao, ofrecen una inmersión en la historia y la cultura local, destacando la producción de uno de los cacaos más afamados del mundo.
Con información de: Noticias 24 Horas









