En el corazón de la exuberante Amazonia venezolana, donde el majestuoso río Orinoco comienza su épico viaje y la naturaleza reina en su estado más puro, se alza un coloso verde: el Parque Nacional Parima-Tapirapeco. Más que un simple parque, es un pulmón vital para nuestro planeta, una fortaleza de biodiversidad y el hogar ancestral de una de las culturas indígenas más fascinantes del mundo.
Situado estratégicamente al sureste de la Amazonia venezolana, este santuario natural se extiende a lo largo de la imponente Sierra Parima, marcando una frontera natural con Brasil. Su magnitud es simplemente asombrosa: con una extensión que lo posiciona como el quinto parque nacional más grande del planeta, Parima-Tapirapeco es un bastión de naturaleza virgen, un pulmón verde indispensable para el equilibrio ecológico global. Su inmensidad lo convierte en un laboratorio viviente para científicos y un sueño inalcanzable para muchos exploradores, debido a su delicado ecosistema y su estatus como territorio ancestral.
Parima-Tapirapeco es un crisol de ecosistemas amazónicos, desde selvas tropicales densas hasta formaciones montañosas antiguas, que albergan una diversidad de flora y fauna incomparable. Aquí, especies endémicas y emblemáticas encuentran refugio, en un delicado equilibrio que ha perdurado por milenios. Su vastedad garantiza la protección de invaluable riqueza genética y procesos ecológicos esenciales para la salud de nuestro planeta.
Pero la grandeza de este parque no solo radica en su esplendor natural. Es, fundamentalmente, el hogar y territorio ancestral del pueblo Yanomami. Esta cultura milenaria, que vive en profunda armonía con la selva, es guardiana de conocimientos ancestrales sobre la naturaleza y la supervivencia en uno de los ambientes más desafiantes del mundo.
La visita a este parque es una experiencia sumamente regulada y restringida, precisamente para salvaguardar su fragilidad ecológica y cultural. Sin embargo, su existencia misma es una inspiración y un recordatorio de la importancia de la conservación. Es un símbolo de la riqueza natural de Venezuela y un patrimonio de la humanidad que exige nuestra atención y protección.
Con información de: Inparques









