La procesión 168 de la Divina Pastora no solo fue un despliegue de fe multitudinaria, sino también un espacio de encuentro para la reflexión civil y espiritual. Entre la marea de devotos que inundó las calles este 14 de enero, el Ingeniero Nelson Torcate, Secretario General de Gobierno del estado Lara, compartió una visión que trasciende la gestión pública para tocar la fibra más sensible de la identidad larense.
Tras la bendición final, la imagen de la «Pastora de las Almas», vestida para esta ocasión con los colores que simbolizan la devoción de su pueblo, cruzó el umbral del templo sobre los hombros de sus cargadores. Entre aplausos y canticos, la procesión tomó rumbo hacia la avenida Lara.
El reto para la sociedad larense y venezolana será, precisamente, convertir esa energía de la procesión en una fuerza constructiva para esa «nueva sociedad» a la que se hizo referencia en el altar, priorizando el rescate de la juventud y el fortalecimiento del tejido social.

De Caracas a Barquisimeto: Catorce años de devoción y tradición mariana.
El emotivo testimonio del señor Marcos Mata, quien viajó junto a su familia desde la ciudad de Caracas para cumplir con su cita anual. «Emprendimos el viaje ayer cerca del mediodía para llegar a Barquisimeto con tiempo. Soy un peregrino constante desde el año 2012; las únicas veces que mi fe no pudo hacerse presente físicamente fueron los años de la pandemia», relató Mata con evidente emoción.

Tradición que se Hereda.
Entre la multitud se encontraba la señora Doris, quien viajó desde el sector Macías Mujica (Barrio Unión) junto a sus nietos para cumplir con una promesa de vida. Para ella, esta caminata es un legado: «Vengo desde que era jovencita; mi mamá me traía hace décadas y, desde que tengo uso de razón, no he dejado de asistir», relató con orgullo.

Entre lágrimas, promesas cumplidas y pies descalzos, los devotos ofrecieron momentos de silencio y oración profunda a la Madre del Cielo. La atmósfera se tornó solemne cuando los cantos alusivos a la Virgen comenzaron a resonar, elevando la emotividad de quienes esperaban ver de cerca el trono procesional. Esta peregrinación de 2026 deja claro que, ante cualquier adversidad, la fe larense permanece inquebrantable y en constante movimiento.

Con información de: Noticias Barquisimeto









