Los gatos utilizan su cuerpo como principal herramienta de comunicación. De acuerdo con especialistas en comportamiento animal, colocar la pata sobre la cara de su tutor responde a distintas motivaciones que van del cariño a la necesidad de seguridad. Los gatos despliegan decenas de conductas para expresar su estado emocional.

A diferencia de otras especies domésticas, los felinos se comunican principalmente a través del lenguaje corporal, utilizando las orejas, la cola, los ojos y también las patas. Por ello, cuando un gato toca la cara de una persona con suavidad, no se trata de un acto fortuito, sino de un mensaje dirigido. De acuerdo con ExpertoAnimal, este comportamiento es común y, en la mayoría de los casos, completamente normal.

Los gatos emplean sus patas no solo para desplazarse o cazar, sino también como una extensión sensorial que les permite interactuar con su entorno inmediato, especialmente con aquellos individuos en quienes confían. Según la American Association of Feline Practitioners, cuando un gato coloca su pata sobre el rostro humano mientras se muestra relajado, ronronea o entrecierra los ojos, el gesto suele asociarse con afecto.

En estos casos, el felino responde a caricias previas o busca reforzar el vínculo social con su tutor. Este contacto suave funciona como una forma de “acariciar”, replicando interacciones que el gato reconoce como seguras. Asimismo, algunos gatos utilizan este gesto para comprobar que la persona se encuentra bien. Especialistas en etología felina explican que ciertos animales desarrollan rutinas de verificación, especialmente en hogares donde existe un vínculo estrecho y estable.

Con información de: La Vanguardia

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