El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, calificó la llegada masiva de migrantes a la ciudad autónoma de Ceuta como un «ataque a la integridad territorial de España». Tras su llegada a la zona, el mandatario rechazó rotundamente la situación y atribuyó la ola migratoria a una «lectura interesada» por parte de las mafias del tráfico de personas sobre recientes resoluciones judiciales.
Ante la emergenciâ, que ha dejado miles de ingresos irregulares y decenas de víctimâs mortalës, el Ejecutivo desplegó un operativo especial de seguridad. La medida contempla el envío de 400 nuevos efectivos de la Guardia Civil y Policía Nacional, acompañados por unidades del Ejército de Tierra y la Armada para garantizar la tranquilidad de los habitantes de la ciudad.
Entre las acciones inmediatas, el Gobierno solicitó a la empresa pública Sasemar la instalación de un sistema de boyas en el espigón marítimo para crear una barrera física y visual en el perímetro. Paralelamente, las autoridades estudian adaptar el marco legal para resolver los vacíos normativos vinculados al acceso a nado por la frontera.
Por último, Sánchez destacó la cooperación mantenida con el Gobierno de Marruecos para gestionar la coyuntura. El líder español agradeció la voluntad política de Rabat para agilizar los procesos de repatriación de las personas que ingresaron de forma irregular a territorio ceutí.
Con información de Sputnik









