La temperatura del agua al momento de lavar el cabello influye directamente en su salud y en la efectividad de los productos capilares, según coinciden especialistas en cuidado del cabello.

Los expertos recomiendan utilizar agua tibia, entre 30 °C y 40 °C, ya que esta temperatura ayuda a que los champús, acondicionadores y tratamientos penetren mejor en la fibra capilar sin causar daños al cuero cabelludo.

El agua tibia también contribuye a abrir ligeramente la cutícula del cabello, lo que facilita la limpieza profunda de grasa, suciedad y residuos acumulados en la melena.

No obstante, los peluqueros advierten que el uso excesivo de agua muy caliente puede resecar el cabello, debilitarlo y provocar frizz o irritación en el cuero cabelludo.

Como recomendación final, muchos profesionales sugieren terminar el lavado con un enjuague de agua fría, lo que ayuda a cerrar la cutícula y aportar mayor brillo y suavidad al cabello.

Con información de: Heraldo

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