La presïón por alcanzar estándares inalcanzables no solo no garantiza el éxito, sino que puede convertirse en un factor de rïesgo para la salud mental y el bienestar social, según mencionaron especialistas de la Universidad de Harvard y la Universidad de Boston en el podcast Harvard Thinking. En ese espacio, analizaron el fenómeno del perfeccionismo tóxicø y sus consecuencias, y advirtieron que diferenciar entre la búsqueda de excelencia y el perfeccionismo es clave para evitar ansïedad, dêpresïón y aislamiento.
Aunque los expertos identificaron alternativas para afrontar el perfeccionismo, advirtieron que no existen soluciones inmediatas ni universales. Hendriksen destacó que el perfeccionismo puede estar presente en diagnósticos como ansïedad social, trastörnos alimentarios, TOC y dêpresïón, y que, en casos extremos, puede relacionarse con situaciones trágicas como el suicïdiø juvenil por la incâpacidad de pedir ayuda.
En el entorno laboral, Kerrissey alertó que los equipos donde el perfeccionismo se convierte en norma muestran aumento del agotamiento y la rotación. Se identificaron tres formas principales de perfeccionismo: el egocéntrico, que exige perfección a uno mismo; el orientado a los demás, que la demanda en el entorno; y el socialmente prescrito, surgido de la creencia de que la sociedad impone estándares perfectos.
Entre las estrategias para afrontar el perfeccionismo, se destacó la importancia de sentirse valorado por quién es cada persona y no solo por sus resultados. Fomentar ambientes donde el error y la vulnerabilidad sean aceptados, como sugirió Kerrissey, contribuye a reducir la presión y favorece la colaboración. El panel coincidió en que crear espacios de apoyo, permitir el error y valorar el aprendizaje por encima de la perfección son enfoques efectivos para contrarrestar la presión perfeccionista y fortalecer tanto el bienestar individual como el colectivo.
Con información de: La Razón









