La conservadora Keiko Fujimori lidera las encuestas con alrededor del 15%, seguida por el exalcalde de Lima Rafael López Aliaga y otros aspirantes como el humorista Carlos Álvarez, en una carrera muy fragmentada donde ningún candidato se acerca al 50% necesario para ganar en primera vuelta.
El alto número de papeletas no es una curiosidad estadística: tiene consecuencias reales. Provoca indecisión generalizada, encuestas que varían de semana en semana y un electorado que llega a las urnas sin demasiada convicción. En este contexto, los analistas hablan de que serán «las dos mayores minorías» las que pasen a la segunda vuelta prevista para el 7 de junio.
La clave para entender el mapa electoral peruano son dos corrientes con un peso similar, en torno al 15% del electorado cada una. El fujimorismo, heredero del expresidente Alberto Fujimori y asociado al conservadurismo social y al libre mercado.
Y el castillismo, nacido alrededor de Pedro Castillo y representante del socialismo rural del sur andino. La diferencia es que el voto fujimorista se concentra en Keiko Fujimori, mientras que el voto de izquierda se fragmenta entre varios candidatos progresistas, lo que reduce las opciones de cualquiera de ellos para llegar a la segunda vuelta.
Con información de: Medios Internacionales









