El presidente Gustavo Petro ha reactivado la idea de convocar una Asamblea Nacional Constituyente, ahora convertida en bandera principal de su estrategia política de cara a las elecciones legislativas y presidenciales de 2026. Esta vez presenta la reforma constitucional como el eje obligatorio de su discurso de campaña, más allá de ser solo una alternativa técnica.
Con una publicación y un video musical difundido en redes sociales, Petro instó al Pacto Histórico a integrar candidatos que apoyen abiertamente la constituyente. Dirigentes como Daniel Quintero, Alfredo Saade y Gustavo Bolívar se han pronunciado a favor. La propuesta busca consolidarse como mandato ciudadano para impulsar reformas sociales, ambientales y judiciales que, según él, han quedado trabadas en el Congreso.
En el marco legal vigente, esta iniciativa enfrenta resistencias de expertos en derecho constitucional y de sectores políticos opositores, quienes advierten que no todas las condiciones institucionales están dadas para realizar una asamblea constituyente. Se señala que harían falta reformas legislativas, mayorías calificadas y la aprobación de instancias como la Corte Constitucional.
Petro argumenta que la constituyente es el instrumento necesario para lograr transformaciones profundas, incluyendo justicia real, reparación de víctimăs y fortalecimiento del Estado social de derecho. Para él, la Constitución de 1991 requiere cambios estructurales que solo se logran si se da voz directa al pueblo, mediante firmas ciudadanas y elecciones democráticas que legitimen el proceso.
La propuesta ha generado un escenario político polarizado: mientras partidarios lo ven como un paso para democratizar reformas largamente esperadas, críticos lo consideran un riesgo institucional y un intento de cambiar las reglas del juego bajo el maquillaje del mandato popular. Lo que venga en 2026 podría definir no solo el rumbo electoral, sino también el futuro constitucional del país.
Con información de: El País









