Gustavo Petro se ha aliado con Panamá para hacer frente a la ola de deportaciones ordenadas por Donald Trump desde la Casa Blanca. El Presidente de Colombia se ha encontrado con su homólogo de ese país, José Raúl Mulino, en Ciudad de Panamá, donde han llegado a una serie de acuerdos en materia de migración.

Sin embargo, el punto más importante, el de cómo gestionar el envío de migrantes venezolanos a Caracas ha quedado en el aire. “Todavía no se ha cerrado ese acuerdo”, afirma la canciller colombiana, Laura Sarabia. “Exploraremos todas las alternativas que garanticen los derechos fundamentales de todos los migrantes”, añade.

Tanto Mulino como Petro han tenido que lidiar con las políticas agresivas del Presidente de Estados Unidos. Trump ha dicho en más de una ocasión que tomará el control del Canal de Panamá, la principal infraestructura de la nación centroamericana y sobre la que gira casi toda su economía.

El Presidente panameño ha negado esa posibilidad con vehemencia, pero ha hecho otros gestos que pueden interpretarse como un acercamiento a Trump, como la clausura del Tapón del Darién, un selvático y agreste paso fronterizo que han recorrido, en los últimos seis años, más de un millón de migrantes, todos rumbo al norte.

Con información de: El País

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