El uso de plantas y hongos con fines terapéuticos comienza a ganar espacio en la medicina veterinaria como una alternativa complementaria. Esta práctica, conocida como fitoterapia, busca acompañar tratamientos tradicionales con recursos naturales que ayuden a mejorar la salud y calidad de vida de las mascotas.
Especialistas en el área explican que estas terapias no sustituyen los procedimientos convencionales, sino que funcionan como apoyo en distintos cuadros clínicos. Algunas especies vegetales pueden contribuir a reducir inflamaciones, fortalecer el sistema inmunológico y aliviar ciertos síntomas en animales con enfermedades crónicas.
Además del impacto físico, también se ha observado que ciertas plantas pueden influir en el comportamiento de perros y gatos. En algunos casos, ayudan a disminuir el estrés, promover la relajación y generar un entorno más equilibrado para las mascotas, lo que resulta clave en su bienestar general.
Los profesionales insisten en que este tipo de tratamientos debe aplicarse bajo supervisión veterinaria, ya que no todas las plantas son seguras ni adecuadas para todos los animales. La correcta dosificación y el conocimiento especializado son fundamentales para evitar efectos adversos.
A medida que crece el interés por opciones más naturales, la fitoterapia se posiciona como una herramienta en expansión dentro del cuidado animal. Su integración con la medicina tradicional refleja un enfoque más amplio que combina ciencia y naturaleza en beneficio de las mascotas.
Con información de: La Nación









