Con el paso del tiempo, el pollo broaster se volvió un clásico en rotiserías y locales gastronómicos de América Latina, lo adoptaron como plato habitual, siempre acompañado por papas fritas, ensaladas frescas y alguna salsa intensa. El verdadero secreto está en tres puntos clave: un buen marinado, un rebozado bien condimentado y el control del aceite durante la fritura.
Ingredientes (para 4 personas):
- 1 pollo entero, trozado.
- 500 ml de suero de leche (o leche con jugo de limón).
- Sal y pimienta, a gusto.
- 1 cucharadita de ajo en polvo.
- 1 cucharadita de pimentón.
- 2 tazas de harina común.
- ½ cucharadita de comino o ají molido (opcional).
- Aceite para freír, cantidad necesaria.

Preparación:
Colocar el pollo trozado en un bol grande, cubrirlo con el suero de leche y sumar sal, pimienta, ajo en polvo y pimentón. Mezclar bien, tapar y llevar a la heladera por al menos 2 horas. Este paso es fundamental para lograr una carne más tierna y sabrosa. En otro recipiente, mezclar la harina con sal, pimienta, pimentón y el comino o ají molido. El condimento del rebozado es clave para conseguir el sabor característico del pollo broaster. Retirar el pollo del marinado, dejar escurrir apenas y pasarlo por la mezcla de harina, presionando bien para que se adhiera.
Para una textura más crocante, se puede repetir el proceso: volver a pasar por el marinado y otra vez por la harina. Calentar abundante aceite en una olla profunda o freidora. Cuando esté bien caliente, freír el pollo en tandas, sin amontonarlo, durante 12 a 15 minutos, girándolo a mitad de cocción, hasta que quede dorado y bien cocido. Retirar el pollo y colocarlo sobre papel absorbente. Dejar reposar unos minutos antes de servir para que mantenga su jugosidad y crocancia.
Con información de: SaborGourmet









