Poner una llave sobre el router es un método simple que comenzó a circular como una forma de mejorar la señal de WiFi sin gastar dinero. Aunque no es una solución definitiva, puede ayudar a redirigir la conexión en determinados casos. Este truco se basa en un principio físico: el comportamiento del metal frente a las ondas de radio, lo que puede generar cambios en la cobertura dentro del hogar.

El fundamento es que el metal actúa como reflector de las ondas que emite el router. Al colocar una llave metálica sobre el equipo, especialmente cerca de la antena, se puede modificar la dirección de la señal. Esto permite concentrar parte de la emisión hacia un sector específico de la casa. Además, en otroscasos, ayuda a reducir pequeñas interferencias que dispersan la conexión.

Sin embargo, el efecto no es uniforme y depende de factores como la ubicación del router y los obstáculos presentes. Para probarlo, se recomienda usar una llave metálica simple, sin recubrimientos plásticos. Debe colocarse sobre la parte superior del router, lo más cerca posible de la antena. Luego, conviene moverla algunos centímetros para encontrar el punto donde se perciba una mejora. Comparar la señal antes y después permite evaluar resultados. Es clave no bloquear las ventilaciones del equipo, ya que esto podría generar sobrecalentamiento.

Este método ofrece una mejora puntual, pero no resuelve problemas estructurales como muros gruesos o interferencias intensas. En esos casos, se recomienda evaluar soluciones como repetidores, antenas externas o cambiar la ubicación del router. También es importante controlar la temperatura del equipo y evitar dejar la llave de forma permanente si genera calor excesivo. En síntesis, se trata de un recurso económico que puede aportar una mejora leve en la señal, aunque con resultados variables según cada entorno.

Con información de: La Vanguardia

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