Un truco de jardinería doméstica que hasta hace poco parecía extraño se está volviendo cada vez más común entre quienes cuidan huertas, macetas y canteros: clavar tenedores de plástico en la tierra para proteger las plantas. Lo que comenzó como un consejo casero ha ganado popularidad por ser una alternativa económica, simple y sin químicos para cuidar el espacio verde de casa.
La principal función de esta técnica es ahuyentar a animales que pueden dañar las plantas o remover el sustrato. Perros, gatos, aves y otros visitantes indeseados suelen escarbar, pisar o apoyarse sobre la tierra, afectando brotes jóvenes, flores y cultivos. Los tenedores, con los dientes apuntando hacia arriba, generan una barrera física incómøda que disuade a estos animales sin dañarløs, ofreciendo una protección básica sin recurrir a herbicidas u otros productos químicos.
Además de servir como barrera física, los tenedores de plástico también funcionan como delimitadores de zonas recién sembradas o delicadas, ayudando a marcar áreas que necesitan cuidado especial hasta que las plantas se fortalezcan. Esta versatilidad hace que el truco se adapte tanto a jardines amplios como a balcones o huertas urbanas en macetas.
Para que la técnica sea más efectiva, los expertos recomiendan colocar los tenedores con una separación mínima de unos 5 cm entre sí, asegurándose de que no entorpezcan la circulación de aire y luz hacia las plantas. También se aconseja retirar los tenedores una vez que las plantas hayan crecido o cuando ya no sean necesarios, especialmente teniendo en cuenta que el plástico no se biodegrada y puede convertirse en residuo si se deja indefinidamente en el suelo.
Con información de: TN









