En tareas de mantenimiento doméstico, las rejillas de ventilación y desagüe suelen quedar olvidadas, acumulando grasa, residuos orgánicos y bacterias que generan malos olores y obstrucciones. Un truco casero sencillo, económico y natural consiste en verter agua hirviendo mezclada con jugo de limón por estas rejillas para mejorar la limpieza y el ambiente en el hogar.

El agua muy caliente ayuda a aflojar y disolver la grasa, restos de jabón y demás suciedad adherida dentro de las cañerías, facilitando que el paso del agua sea más fluido. Al combinarla con limón, se potencia la acción debido al ácido cítrico de la fruta, que posee propiedades desinfectantes y ayuda a neutralizar olores intensos provenientes de materia en descomposición.

Además de eliminar malos olores, este método casero contribuye a reducir la presencia de bacterias y hongos comunes en zonas húmedas, lo que puede mejorar la higiene general de los espacios donde se aplica. También es útil para prevenir obstrucciones leves y mantener las rejillas y desagües en buen estado sin recurrir a productos químicos agresivos.

Para poner en práctica este truco, solo necesitas calentar un litro de agua hasta que hierva, exprimir el jugo de un limón y verter primero el jugo y luego el agua caliente con cuidado en la rejilla. Se recomienda dejar actuar la mezcla unos minutos para potenciar su efecto antes de enjuagar con agua.

Los especialistas sugieren repetir este procedimiento una vez por semana en áreas de uso frecuente (como la cocina o el baño) para mantener las cañerías despejadas y libres de olores molestos. Sin embargo, es mejor evitar este método si las tuberías son muy antiguas o de plástico deteriorado, ya que el calor extremo podría dañarlas.

Con información de: TN

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