Portugal acude este domingo 18 de enero, a las urnas para elegir a su nuevo presidente en las elecciones más disputadas de las últimas décadas y en las que todo apunta a una segunda vuelta entre el socialista António José Seguro y el ultraderechista André Ventura, de Chega.
En esos términos Ventura pidió el voto Seguro, el socialista está en cabeza con el 20% de los apoyos según las encuestas y ha protagonizado una campaña de menos a más. Pese al rechâzo de algunos barones socialistas y alejado de las estructuras del partido, la formación ve, a medida que llega el domingo, más cerca el recuperar la Jefatura del Estado.
El líder de Chega afronta esta cita como una nueva prueba de su alcance electoral tras el revés de las locales y con vistas a su verdadero objetivo, ser primer Ministro. Si bien los sondeos coinciden en señalar que es muy probable que con el 19% de votos Ventura pueda pasar a la segunda vuelta fijada para el 8 de febrero, escenario que no sucede desde 1986, no así que la gane.
Históricamente las presidenciales suelen tener una participación menor que las legislativas y no se prevé que esto vaya a cambiar en esta cita electoral, a pesar de los reñidas que están estas elecciones, con un 15% de portugueses que se declaran indecisos.
Los cuatro favoritos Seguro, Ventura, Cotrim de Figueiredo y Mendes, se mueven en un estrecho margen que oscila entre un 20 y un 17%, por lo que los votantes indecisos se antojan fundamentales en primera vuelta, no así en la segunda donde influirán otras dinámicas, como el voto útil o el cordón sanitario.
Con información de: Medios Internacionales









