Los precios de la gasolina en Estados Unidos mantienen su tendencia al alza, con un promedio nacional que se ubica en alrededor de 4,10 dólares por galón, un nivel que no se registraba desde 2022. Este incremento refleja una presión sostenida en el mercado energético que impacta directamente en los conductores.

El aumento ha sido significativo en las últimas semanas, impulsado por factores internacionales que han afectado el suministro de petróleo y elevado el costo del crudo, lo que termina trasladándose al precio final del combustible.

Las diferencias entre estados siguen siendo marcadas. Mientras en lugares como California los precios se acercan a los 5,9 dólares por galón, en otras regiones del centro del país se mantienen por debajo de los 3,5 dólares, evidenciando la variabilidad del mercado interno.

Este escenario ocurre en paralelo a un repunte en los precios del petróleo, lo que genera mayor presión sobre los costos de producción y distribución de la gasolina en todo el país.

El encarecimiento del combustible no solo afecta a los conductores, sino que también tiene efectos en cadena sobre la economía, especialmente en sectores como el transporte y la logística, donde el costo del combustible es un factor clave.

Con información de: Globovisión

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