Los nominados a la 98ª edición de los premios Óscar se congregaron este martes en Beverly Hills en el tradicional almuerzo que antecede a la lujosa ceremonia de premios de Hollywood. El encuentro no se realizó el año pasado por los voraces incendios en Los Ángeles.

«¡Es siempre una bendición estar aquí!», dijo a la AFP Timothée Chalamet, nominado a Mejor Actor por su protagónico en la energética Marty Supremo. Mientras las estrellas se abrazaban y sonaban los corchos de champaña, Chalamet subrayó el contraste con el año pasado.

Ese año la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas canceló el evento debido a los destrozos causados por las llamas a principios de enero. En su lugar realizó una cena más íntima. Muy cerca, su competencia a Mejor Actor, Michael B. Jordan saludaba sonriente a sus vecinos de mesa. En tanto, Ethan Hawke, otro de los contendores de la codiciada estatuilla en la misma categoría, se acercaba acompañado por una de sus hijas.

Wagner Moura, el astro brasileño de El agente secreto, que también busca hacerse con el Óscar a Mejor Actor, abrazaba de manera entusiasta a figuras como Stellan Skarsgard y Oliver Laxe, director de la española Sirat. Trance en el desierto, competencia de la brasileña en la categoría internacional. «Esto es un reconocimiento del cine brasileño, y del cine de nuestra región», comentó a la AFP Moura sobre la cinta que trata de un hombre que huye de un asêsïnø a sueldo.

La presidenta de la Academia, Lynette Howell Taylor, dio la bienvenida a los más de 200 nominados, y resaltó que la diversidad caracterizaba esta edición. «Se emitieron votos desde 88 países y regiones. Tuvimos un récord de nominaciones y participación en la votación, lo que demuestra nuestro poder global como sociedad y lo que somos como organización», dijo la productora británica. También elogió la variedad temática entre las nominadas este año.

Con información de: AFP

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