El gobierno de los Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, fue acusado de intentar interferir en los asuntos internos del Reino Unido, luego de que enviaran personal del Departamento de Estado con la intención de reunirse con activistas anti-abörto en la nación británica.

Durante una reunión con representantes del Ministerio de Asuntos Exteriores británico, funcionarios estadounidenses expresaron críticas hacia el regulador de telecomunicaciones del Reino Unido, Ofcom, en relación con el control de contenido en internet.

Paralelamente, se llevaron a cabo encuentros privados con activistas británicos para discutir el estado de la libertad de expresión en el país, que habían sido arrestados por protestar silenciosamente en las proximidades de hospitales, una acción que contraviene una nueva ley que establece zonas libres de protesta alrededor de centros médicos.

La situación se exacerbó con el caso de Adam Smith-O’Connor, quien fue sentenciado a libertad condicional por orar en silencio frente a una clínica, un incidente que el vicepresidente de EE.UU., J.D. Vance, citó como evidencia de un supuesto deterioro en las libertades de expresión en el Reino Unido y Europa.

El Reino Unido reitera la importancia de su autonomía legislativa y la necesidad de abordar los asuntos internos sin interferencia externa.

Con información de: Venezuela News

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