En un emotivo acto en el norte de Caracas, el presidente Nicolás Maduro encabezó la inauguración de un monumento conmemorativo en recuerdo del 80.º aniversario de la victoria del pueblo chino en su resistencia contra la agrĕsión japonesa, símbolo de su triunfo en la Segunda Gůerra Mundial. La obra se levanta en la confluencia de las avenidas Baralt y Boyacá como un claro gesto de solidaridad y amistad hacia China.

La estructura dedicada a honrar ese hito histórico está dividida en dos secciones: una de ellas narra a través de relieves la gůerra de resistencia, incorporando elementos reconocibles como la Gran Muralla y una bandera simbólica, además de emblemas representativos de distintas regiones chinas. La otra parte, una composición escultórica, muestra a una familia unida, reflejando valores como la educación, el trabajo, la ciencia y el deporte, complementada con la figura de una mujer portadora de antorcha, símbolo de victoria y custodia del futuro.

Durante la ceremonia, que incluyó ofrenda floral, izada de la bandera china, ballet y disparos ceremoniales de salvas, Maduro enfatizó la importancia de recordar la historia común en resistencia frente a la hegemonía. Al mismo tiempo, trazó un paralelismo entre ese pasado de lucha y la situación venezolana actual, destacando la firmeza del país frente a las presiones externas.

El embajador de China, Lan Hu, agradeció el reconocimiento, subrayando que este monumento es un reflejo de la alianza profunda entre ambas naciones. El gesto resalta no solo la conmemoración de una victoria militar, sino también la aspiración compartida hacia un mundo multipolar, basado en respeto mutuo y cooperación.

Con información de: Diario Primicia

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