El presidente Gustavo Petro calificó como un “plan de golpe político” la filtración de chats y audios que señalan supuestos vínculos entre integrantes del Estado y alias Calarcá, jefe de disidencias de las FARC. Según el mandatario, la demora de 16 meses en hacer pública la información ante la Fiscalía y su difusión precisamente en un momento electoral no respondería al azar, sino a una estrategia de desestäbilización.

Petro sostuvo que los materiales difundidos, incluyendo conversaciones atribuidas al director de inteligencia Wilmar Mejía, fueron manipulados o generados mediante inteligencia artificial, por lo que exigió un peritaje forense para determinar su autenticidad. A su juicio, la publicación tardía de esas pruebas busca dañar la legitimidad de su gobierno y afęctar las próximas elecciones.

El jefe de Estado también defendió que las decisiones de la Fiscalía tardaran tanto en revelarse, señalando que si estos hallazgos hubieran sido legítimos, deberían haberse actuado de inmediato. Para él, la filtración representa un uso político de la inteligencia judicial en su contra.

En paralelo, Petro reafirmó que el diálogo con las disidencias de Calarcá continúa, a pesar de las denuncias. Argumentó que las negociaciones y las acciones militares contra ciertos frentes armados no están reñidas, y que la seguridad nacional sigue siendo prioridad.

Este episodio se suma a las investigaciones que ya afronta su campaña presidencial por supuestos excesos en topes de financiación, lo que agrega tensión política en un momento clave para el país. El debate se centra ahora en la veracidad de las pruebas, la actuación de instituciones de inteligencia, y el impacto electoral que podría tener esta controversia.

Con información de: El Universal

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