El presidente ruso, Vladimir Putin, sostuvo una reunión crucial en Moscú con Ali Lariyani, asesor cercano del líder supremo de Irán. El encuentro tuvo como objetivo principal abordar el controvertido programa nuclear iraní y la escalada de tensiones en Oriente Medio, una región ya volátil. Lariyani compartió con el mandatario ruso las evaluaciones de su país sobre el deterioro de la situación regional, mientras que Putin expuso la postura de Rusia en la búsqueda de estabilidad y una solución política al programa nuclear.
Paralelamente, Gran Bretaña, Francia y Alemania anunciaron planes para nuevas conversaciones con Teherán sobre su programa nuclear, buscando vías diplomáticas para desescalar la situación. La diplomacia se intensifica mientras la región experimenta un recrudecimiento del conflicto con Israel, que derivó en nuevos ataques cruzados y un aumento de la presencia militar estadounidense para reforzar sus capacidades defensivas.
Los tres países europeos, junto con China y Rusia, son las partes restantes del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares alcanzado en 2015 con Irán, que levantó las sanciones al país persa a cambio de restricciones a su programa nuclear.
Con información de: La Nación









