Las calles se envolvieron con un solo grito: “¡Presi-den-ta! ¡Presi-den-ta! ¡Presi-den-ta!”. Claudia Sheinbaum hizo historia al conseguir anoche un triunfo contundente en las elecciones presidenciales de México que la llevó a lo más alto del poder, y ratificó, además, el rumbo establecido por el presidente Andrés Manuel López Obrador, y el respaldo a su proyecto político izquierdista, la “cuarta transformación”. Las primeras definiciones de Sheinbaum reforzaron su compromiso con la continuidad del proyecto obradorista.
“Vamos a ampliar el acceso a los derechos del pueblo de México; a la educación, a la salud, a la vivienda, a la cultura. Es decir, a seguir construyendo un verdadero Estado de bienestar”, dijo en su primer discurso como presidenta electa, en el búnker oficialista del Hotel Hilton, en el que prometió trabajar para un país » justo y más próspero”.
En la misma línea de López Obrador, a quien llamó “un hombre excepcional, único, que ha transformado para bien la historia de nuestro país”, Sheinbaum prometió ampliar la infraestructura de trenes, carreteras, caminos, puertos, aeropuertos, promover la soberanía energética, las energías renovables, y aferrarse al principio de “no intervención” en la política exterior.
“Este triunfo del pueblo de México es el triunfo de la revolución de las conciencias, y el reconocimiento de nuestro pueblo al mandato de continuar y avanzar con la Cuarta Transformación de la vida pública de México”, dijo, intentando un tono más épico. “Tengo claro que la responsabilidad es enorme, pero cuando se tiene convicción y amor al pueblo, es posible lograrlo todo”, afirmó.

Tomando prestadas frases de López Obrador cuando llegó a la presidencia, Sheinbaum dijo que hará “un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, y le prometió a sus seguidores: “Desde aquí, como siempre lo hemos hechos, me comprometo a que no los voy a defraudar”.
Con información de Yahoo









