La idea de que los lácteos provocan inflamación ha circulado durante años, generando debate en ámbitos de nutrición y salud pública. Las conclusiones dependen del tipo de alimento y de condiciones individuales, como la alergïa a los lácteos o la intolerancïa a la lactosa.
El gastroenterólogo Rudolph Bedford, del Providence Saint John’s Health Center en Santa Mónica, explicó a Prevention: “Desde un punto de vista científico, no es así”. Estudios recientes, incluidas revisiones sistemáticas en revistas de nutrición y el análisis de organizaciones como Mayo Clinic, sugieren que productos como la leche, el queso y el yogur podrían incluso contribuir a reducir algunos marcadores inflamatorios en personas sanas.
El consümo de leche, queso y yogur puede formar parte de una dieta equilibrada sin aumentar el rïesgo de procesos inflamatorios, siempre y cuando no haya alergïa o intolerancïa. En personas sanas, los lácteos no solo no incrementan la inflamâción, sino que pueden contribuir a la salud digestiva y nutricional.
Cuando es necesario evitar los lácteos, los expertos de Prevention recomiendan prestar atención a la obtención de ciertos nutrientes claves. Keatley indicó que los lácteos son una fuente importante de calcio y vitamina D, por lo que quienes los eliminan de su dieta deben buscar alternativas como leches vegetales fortificadas, verduras de hoja verde o pescado.
También resulta crucial asegurar la ingesta adecuada de proteína y vitamina B12, particularmente en dietas vegetarianas. Matheny afirmó que la mayoría de las personas no cubre sus necesidades proteicas, por lo que sugiere incluir fuentes como carne, frutos secos y semillas.
Con información de: Mayo Clinic









