Llegar cada día a clase sabiendo de forma categórica que los teléfonos móviles tienen que estar apagados, no solo metidos en la mochila, mejora la atención de los alumnos y las interacciones con el profesorado porque anticipa un periodo en el que el menor es consciente de que el foco debe estar en el aula.

Así se ha puesto de manifiesto en los “Diálogos Efe: Dispositivos móviles y convivencia en las aulas”, organizado por EFE en colaboración con la Conselleria de Educación y 8 Mediterráneo, donde expertos de diferentes ámbitos han analizado los riesgos y los retos que representan los dispositivos móviles en el ámbito educativo, entre ellos las distracciones y el perjuicio en el rendimiento académico.

La Comunidad Valenciana prohíbe desde el pasado mes de mayo el uso de teléfonos móviles en los centros educativos no universitarios, y solo permite el uso de dispositivos móviles cuando está dentro de las programaciones de los docentes y controlado por el centro, o en casos excepcionales, cuando el director lo autoriza, bien por cuestiones de salud o justificadas.

Los expertos coinciden en destacar que un alumno tarda unos 20 minutos en recuperar la concentración tras haberse distraído con el sonido o la vibración de su móvil o del de un compañero, de ahí la importancia de que estos dispositivos estén apagados durante las horas lectivas y no solo en silencio.

Con información de: EFE

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