Los cubitos o pastillas de caldo concentrado son un recurso frecuente en muchas cocinas por su bajo costo, facilidad de uso y capacidad para dar sabor rápido a sopas, arroz y guisos. Sin embargo, especialistas advięrten que están lejos de parecerse nutricionalmente a un caldo casero elaborado con ingredientes frescos.

Según análisis de etiquetas comerciales, estos productos suelen estar compuestos principalmente por sal, almidones, grasas vegetales, potenciadores del sabor como glutamato monosódico, aromas, extractos de levadura y pequeñas cantidades de carne, pollo o verduras. En muchos casos, el ingrediente principal no es proteína ni vegetales, sino sodio.

Expertos señalan que el mayor inconveniente para la salud no son necesariamente los aditivos, sino su elevado contenido de sal. El consumo frecuente de productos muy salados puede contribuir a hipertensión arterial y aumentar el rięsgø cardiovascular, especialmente en personas con dietas ya altas en sodio.

Además, por su perfil ultraprocesado, estos cubitos pueden acostumbrar el paladar a sabores intensos y favorecer que se prefieran alimentos más salados, desplazando opciones menos procesadas y nutricionalmente más equilibradas.

Los especialistas recomiendan usarlos solo de forma ocasional. Como alternativas más saludables sugieren caldo casero, caldos líquidos con mejor perfil nutricional o versiones reducidas en sal, revisando siempre la lista de ingredientes antes de comprar.

Con información de: Directo al Paladar

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