Modificar la rutina diaria de tu perro ya sea el horario de comida, los paseos o los momentos de juego, puede impactar directamente en su bienestar emocional. Especialistas en comportamiento animal explican que los perros construyen su día a partir de patrones repetitivos y previsibles, por lo que cualquier cambio brusco puede generar desorientación.

Según los expertos, una alteración repentina puede provocar ansiedad o estrés. Esto suele manifestarse en conductas como inquietud constante, ladridos más frecuentes, seguimiento excesivo del dueño o dificultad para relajarse. Estas reacciones no responden a desobediencia, sino a la necesidad del animal de recuperar estabilidad.

En algunos casos, los perros también pueden desarrollar comportamientos destructivos, como morder objetos, rascar puertas o volcar recipientes. Estas acciones funcionan como una vía para liberar tensión frente a un entorno que perciben como impredecible.

Para facilitar la adaptación, los especialistas recomiendan introducir los cambios de forma gradual, manteniendo otros elementos estables como su espacio de descanso o sus juguetes habituales. La previsibilidad en ciertos aspectos ayuda a reducir el impacto emocional.

Asimismo, reforzar la actividad física y la estimulación mental puede contribuir a que el perro procese mejor las modificaciones en su día a día. Paseos adicionales, juegos interactivos y tiempo de calidad con su cuidador pueden marcar la diferencia en momentos de transición.

Con información de: TN

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