El origen de este movimiento reside en las llamadas mioquimias palpebrales, pequeñas contracciones musculares que afectan al párpado de manera espontánea, según explica la doctora Ainhoa Martínez Grau, oftalmóloga del Centro de Oftalmología Barraquer. Normalmente, estas palpitaciones desaparecen en cuestión de segundos.
Las mioquimias palpebrales se manifiestan como espasmos breves y localizados en la zona del ojo. Aunque la causa exacta de estas contracciones no se conoce con exactitud, los oftalmólogos apuntan a varios factores que pueden favorecer su aparición. Entre los desencadenantes más frecuentes se encuentran el estrés, la falta de sueño y un consumo excesivo de cafeína. Todos estos elementos, ya sean aislados o combinados, alteran el equilibrio del sistema nervioso y pueden provocar que los músculos del párpado reaccionen de forma anómala.
Además de estos factores, existe otra causa menos habitual pero relevante: el ojo seco. Esta condición se caracteriza por una producción insuficiente de lágrimas o por una calidad deficiente de las mismas. La falta de lubricación adecuada en la superficie ocular puede irritar los tejidos y favorecer la aparición de espasmos en el párpado.
A pesar de la incomodidad que pueden generar estos temblores, no existe un tratamiento específico que los elimine de manera inmediata. Sin embargo, la utilización de lágrimas artificiales puede ofrecer alivio, especialmente en los casos en que el ojo seco esté implicado, aclara la doctora Martínez Grau. Los especialistas también recomiendan priorizar el descanso y adoptar hábitos de vida saludables que contribuyan a reducir los niveles de estrés, ya que estos cambios suelen tener un impacto positivo en la frecuencia e intensidad de las mioquimias.
Con información de: La Nación









