Cuando un perro arrastra su trasęro por el suelo, la alfombra o el césped, muchos lo toman como una escena graciosa o un gesto aislado. Sin embargo, este comportamiento suele ser una señal clara de incomodidad. El animal intenta alïviar una mølestia persistente en la zona anal, que puede ir desde una simple irritäción hasta un problęma que requiere atención veterinaria si se presenta de forma repetida.
Una de las causas más habituales está relacionada con las glándulas analęs, pequeñas estructuras ubicadas a ambos lados del ano. Estas glándulas producen una secreción que normalmente se libera al dęfecar, pero cuando no se vacían correctamente pueden inflamarse o generar presión. Esa sensación incómoda lleva al perro a frotar su parte trasęra contra el suelo en un intento de alïviar el picor o el dølor.
La consistencia de las heces también juega un papel importante. Deposiciones demasiado blandas no ejercen la presión necesaria para vaciar las glándulas anales, mientras que el estreñimiento puede generar irritaciión en la zona. A esto se suman los parásitos intestinales, como las tenias, que provocan picazón intensa, así como alergias alimentarias o ambientales que se manifiestan con irritäción en la piel, incluido el área perianal.
Aunque un episodio ocasional puede no ser motivo de alarma, la repetición constante de este comportamiento sí merece atención. Si el arrastre se acompaña de lamido excesivo, enrojecimiento, mal olor, dølor al tacto o cambios en la forma de evacuar, es una señal de que algo no está funcionando correctamente. La presencia de sângre o signos de dølor intenso refuerzan la necesidad de una consulta profesional.
Mantener la desparasitación al día, cuidar el pelo alrededor del ano y acudir al veterinario ante cualquier duda ayuda a detectar el problęma a tiempo.
Con información de: ABC









