Un choque leve de electricidad al rozarse con otra persona es más común de lo que se cree. Se produce por cargas estáticas acumuladas en la ropa o la piel. La ciencia explica que este golpe breve refleja un desequilibrio que se descarga al contacto, revelando su significado físico real.
La electricidad estática surge de un desequilibrio entre electrones y protones. Cuando dos superficies se rozan por ejemplo, la ropa o el cabello los electrones saltan de un material al otro. El cuerpo acumula esa carga hasta descargarla al tocar un objeto o una persona.
El aire seco favorece la acumulación de carga eléctrica. Según un artículo de UsefulBS, la baja humedad ambiental impide que la electricidad se disperse, generando cargas que se descargan abruptamente al contacto. Ese “zap” intenso es típico en días fríos.
La ciencia muestra que esa sensación de “corriente al tocar” no indica poderes especiales: es simplemente electricidad estática manifestándose. Un fenómeno cotidiano, que se explica y se evita, sin necesidad de mística.
Con información de: La Nación









