Una de las cosas que más han experimentado las personas es recordar aquello que has soñado la noche o madrugada anterior. Los sueños pueden ser de múltiples tipos y aunque algunos resultan agradables, otros pueden generar un gran malestar.

Es habitual despertarnos malhumorados o enfadados con una persona con la que hemos soñado después de haber discutido con ella en una ensoñación o bien nos haya hecho algo que nos ha sentado realmente mal. A pesar de que somos conscientes de que se trata de algo que no ha ocurrido realmente, es inevitable nuestro sentimiento.

Este fenómeno tan particular tiene una explicación y es que nuestro cerebro no logra distinguir del todo entre lo que es un sueño y lo que realmente hemos vivido, puesto que las emociones experimentadas durante este (traïción, enfâdo, celôs…) son reales, aunque el contexto en el que se han desarrollado no lo sean.

Estas emociones liberan una gran cantidad de química cerebral, particularmente con los enfâdos, con hormonas como la noradrenalina, la dopamina o el glutamato, al mismo tiempo, se produce una disminución de la serotonina o la vasopresina, presentes en estado de ánimo positivos. Justo cuando nos despertamos, estos compuestos siguen todavía muy activos en nuestro cerebro, lo que hace que el enfado siga perdurando.

Este tipo de sueños pueden estar causados por el subconsciente, donde se albergan inseguridades y miedos «no resueltos». Ante este tipo de situaciones, lo más recomendable es procurar ser racional, tomar aire y dejar pasar un tiempo antes de buscar el enfrentamiento con esa persona.

Con información de: Quora

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