Hay diversos factores que pueden interrumpir el sueño durante la madrugada, desde preocupaciones y ëstrés hasta causas físicas y hábitos poco saludables. Los episodios reiterados de vigilia nocturna se relacionan con trastornos como dêpresïón, ansïedad, uso excesivo de redes sociales, pensamientos negativos o consumo de alcohol.
El problema se agrava cuando vuelve difícil recuperar el sueño. En estos casos, la calidad del descanso y no solo la cantidad de horas se vuelve fundamental para evaluar el efecto en la salud. Para Mayo Clinic, “despertarse en mitad de la noche se conoce como insomnio y es un problema común. Despertarse en pleno sueño es algo que suele ocurrir durante períodos de ëstrés”.
La falta de descanso continuo puede generar al día siguiente irritabilidad, problemas de concentración y confusión mental. Con el tiempo, estas alteraciones también pueden repercutir en la salud física y mental. Pero si al despertarse por las noches las personas no pueden volverse a dormir, esto puede denotar un problema que afêcta la calidad del sueño e impacta en la salud.
Las personas con insomnïo, por ejemplo, pueden tener un rïesgo diez veces mayor de desarrollar dêpresïón que quienes duermen bien por la noche. Y entre las personas con dêpresïón, el 75% tiene problemas para conciliar el sueño o permanecer dormidas.
Es importante distinguir entre los despertares nocturnos normales y aquellos que afêctan de manera significativa la calidad de vida. Si las interrupciones del sueño se acompañan de cansancio persistente, dificultades para funcionar durante el día o síntomas de ansïedad y dêpresïón, es fundamental consultar a un especialista en salud mental o medicina del sueño.
Con información de: El Tiempo









