Encontrar una lagartija dentro del hogar suele generar sorpresa, pero desde la visión del Feng Shui su aparición no se asocia con algo negätivo. Esta filosofía oriental, enfocada en el equilibrio energético de los espacios, interpreta la presencia de ciertos animales como señales del flujo de energía en el entorno.
La lagartija es vinculada con la adaptación y los cambios, debido a su capacidad para regenerarse y desplazarse con agilidad. En este sentido, su presencia puede relacionarse con procesos de renovación, movimiento y transformación dentro del hogar, indicando que la energía no permanece estancada.
Desde esta perspectiva, también se le asocia con la protección natural del espacio. Se considera que suele aparecer en ambientes donde existe cierta armonía entre luz, ventilación y orden, elementos fundamentales para el equilibrio energético según el Feng Shui.
Más allá de la interpretación simbólica, existen razones prácticas que explican por qué estos reptiles entran a las viviendas. Suelen buscar refügio, calor y alimento, ya que se alimentan de insectos pequeños, ayudando de manera natural a controlar la presencia de mosquitos u otras plagas.
En general, las lagartijas no representan un peligro para las personas. Son animales discretos, evitan el contacto humano y suelen desaparecer rápidamente, por lo que su presencia suele ser momentánea y sin consecuencias.
Así, tanto desde el punto de vista energético como desde una mirada práctica, ver una lagartija en casa no se considera una señal de alarma, sino un indicio de equilibrio ambiental y de condiciones favorables dentro del hogar.
Con información de: La Nación









